Si tienes un gato en casa, seguramente habrás visto ese momento tan particular: se acerca, se instala sobre tu regazo o una manta suave, y empieza a empujar con las patas alternativamente, como si estuviera haciendo pan. Este comportamiento, conocido en inglés como kneading o making biscuits, es uno de los más entrañables y, a la vez, uno de los que más preguntas genera entre los dueños.
¿Por qué lo hace? ¿Significa que está contento? ¿Es normal? En este artículo te explicamos la ciencia y la ternura que hay detrás de este gesto.
El origen del kneading: desde cachorros
Para entender por qué los gatos adultos amasan, hay que volver a sus primeras semanas de vida. Los gatitos recién nacidos empujan con sus pequeñas patas contra el vientre de su madre para estimular la producción de leche. Este movimiento rítmico activa las glándulas mamarias y les asegura el alimento.
Lo fascinante es que este reflejo, asociado a sensaciones de seguridad y confort, permanece en muchos gatos durante toda su vida adulta. Cuando un gato adulto amasa, en cierta forma está reviviendo esa sensación de bienestar profundo de la infancia.
¿Qué significa cuando tu gato amasa?
Los veterinarios etólogos (especialistas en comportamiento animal) coinciden en varias interpretaciones:
1. Está cómodo y feliz
El kneading suele ir acompañado de ronroneo. Si tu gato amasa sobre ti o sobre su manta favorita, es una señal clara de que se siente relajado y seguro. En términos etológicos, es un comportamiento de apaciguamiento asociado a un estado emocional positivo.
2. Te está marcando como «suyo»
Los gatos tienen glándulas olfativas en las almohadillas de las patas. Al amasar, liberan feromonas que marcan el territorio. Si lo hace sobre ti, básicamente te está diciendo: «este humano es mío». Tómatelo como un cumplido.
3. Se está preparando para dormir
En la naturaleza, los felinos amasaban la hierba o las hojas antes de acostarse para crear una cama cómoda. Este instinto ancestral persiste. Si ves a tu gato amasar antes de echarse, está preparando su «nido».
4. Las gatas en celo también amasan más
Las gatas no esterilizadas pueden aumentar el kneading cuando están en celo. Es una señal más de que el comportamiento tiene múltiples funciones según el contexto.
¿Duele cuando amasan sobre ti?
Depende del gato y de si tiene las uñas largas. Si resulta molesto, nunca castigues al animal: no lo entendería y podría asociar tu presencia con algo negativo. Simplemente:
- Coloca una manta gruesa entre sus patas y tu piel.
- Mantén sus uñas recortadas regularmente (cada 3-4 semanas).
- Redirige suavemente al gato hacia otra superficie si la presión es excesiva.
¿Todos los gatos amasan?
No todos los gatos adultos mantienen este comportamiento con la misma intensidad. Algunos lo hacen constantemente; otros apenas lo muestran. Esto no indica ningún problema: simplemente refleja diferencias individuales en personalidad y experiencias tempranas. Los gatos que fueron separados de su madre muy pronto pueden amasar más en la edad adulta como compensación.
Cuándo el kneading puede indicar algo más
En raras ocasiones, el amasado excesivo puede ser una señal de ansiedad o estrés. Si tu gato amasa de forma obsesiva, con aparente angustia, y va acompañado de otros cambios en comportamiento (comer menos, esconderse, vocalizar más), consulta con tu veterinario. También puede ser síntoma de dolor abdominal que el gato intenta aliviar con ese movimiento rítmico.
¿Deberías dejar que amase?
Sí, siempre que no te cause molestias físicas. El kneading es un comportamiento sano, natural y positivo. Interrumpirlo sin razón podría generar frustración en el gato. Deja que lo haga: es su forma de decirte que está bien y que te quiere.
Conclusión
El amasado de los gatos es un vestigio adorable de su infancia, una mezcla de instinto, memoria emocional y comunicación afectiva. Cuando tu gato te amasa, no solo está cómodo: te está eligiendo como su zona segura. Pocos gestos en el mundo animal son tan honestos.
¿Tu gato amasa? ¿Lo hace sobre ti, sobre mantas, o en otro sitio? Cuéntanos en los comentarios.
